El episodio de SmackDown del 13 de marzo dejó uno de los momentos más impactantes del año en WWE, cuando Randy Orton protagonizó un brutal ataque contra Cody Rhodes, confirmando su cambio a rudo en plena firma de contrato de cara a WrestleMania 42.
El segmento estelar comenzó con un tono completamente distinto al que terminó teniendo. Sobre el ring, Cody Rhodes y Orton se encontraron cara a cara para oficializar su combate en el evento más grande del año. Lo que en un inicio parecía una firma de contrato tradicional rápidamente tomó un giro emocional, con Rhodes recordando sus inicios en la empresa en 2007 y el rol que Orton tuvo en su desarrollo como superestrella.
El campeón no escatimó en palabras de respeto hacia su rival. En un gesto que parecía sellar la conexión entre ambos, Rhodes estrechó la mano de Orton e incluso compartieron un choque de puños, generando una reacción positiva del público. Todo apuntaba a un enfrentamiento basado en el respeto mutuo, con dos figuras consolidadas preparándose para un choque de alto nivel en WrestleMania.
Rhodes firmó el contrato con calma, besando el bolígrafo antes de estampar su firma y deslizar el documento hacia Orton. Sin embargo, ese gesto marcaría el último momento de cordialidad en el segmento.
Apenas el acuerdo fue oficializado, Randy Orton cambió completamente su actitud. Sin previo aviso, atacó violentamente a Cody Rhodes, golpeando su cabeza contra la mesa de firma de contrato. El impacto fue solo el inicio de una secuencia que rápidamente escaló en intensidad.
Orton llevó la agresión fuera del ring, donde continuó el castigo contra el campeón. Rhodes fue lanzado contra las escaleras metálicas y posteriormente contra la mesa de comentaristas, en un ataque que dejó claro que el objetivo de Orton no era simplemente enviar un mensaje, sino destruir físicamente a su rival.
El nivel de violencia sorprendió incluso a los oficiales, que intentaron intervenir sin éxito. Durante el caos, el cantante Jelly Roll también intentó mediar en la situación, pero sus esfuerzos fueron completamente ignorados por un Orton que ya estaba totalmente fuera de control.
El punto más impactante del segmento llegó cuando Orton regresó al ring con una silla metálica. Con Rhodes visiblemente dañado y ya sangrando, “The Viper” ejecutó un golpe directo a la cabeza que terminó de sellar el ataque. La escena dejó a Cody completamente indefenso mientras el público reaccionaba entre sorpresa y tensión.
El cierre del show fue tan simbólico como brutal. Con Rhodes siendo atendido por el equipo médico, Randy Orton tomó el campeonato y se sentó en el centro del ring, posando con el título sobre sus piernas. La imagen fue clara: Orton no solo había atacado a su rival, sino que se posicionaba como una amenaza directa al reinado de Rhodes.
Este segmento no solo confirma el cambio a rudo de Orton, sino que redefine completamente la narrativa rumbo a WrestleMania 42. Lo que parecía un enfrentamiento basado en respeto ahora se convierte en una rivalidad personal, cargada de traición y violencia.
Para Cody Rhodes, el ataque representa un nuevo obstáculo en su camino como campeón. Más allá del daño físico, la traición de alguien con quien compartió historia dentro de WWE añade una dimensión emocional que podría influir en el desarrollo de esta rivalidad en las próximas semanas.
En el caso de Orton, este giro lo devuelve a uno de los roles que mejor ha sabido interpretar a lo largo de su carrera. Su versión como villano siempre ha estado asociada a ataques calculados y momentos impactantes, y este segmento no fue la excepción.
De cara a WrestleMania 42, el panorama cambia por completo. Ya no se trata solo de un combate por el campeonato, sino de una historia marcada por la traición, la violencia y la necesidad de demostrar superioridad en el escenario más grande de WWE.
Si este fue el punto de partida, todo indica que la rivalidad entre Orton y Rhodes será una de las más intensas del año.







